Medalla de Oro de la Provincia a José María Hernández por su generosidad

15 de febrero de 2015

Un ejemplar de la Constitución sobre un atril, detrás una bandera de España con un crespón negro y en un segundo plano una imagen del rey Felipe VI. El salón de plenos de la Diputación no abandonó ayer la sobriedad que lo caracteriza

Apenas 10 horas después de que los restos mortales de José María Hernández llegaran al Palacio Provincial desde Valladolid, donde falleció en la tarde del domingo, la Corporación, en un pleno extraordinario aprobó por unanimidad la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia a título póstumo al presidente de la Institución Provincial. El rostro es el reflejo del alma y el rostro de los diputados provinciales era a primera hora de la mañana de ayer el reflejo de que algo se ha roto en la Diputación.

En la vicepresidenta primera Ana Asenjo recayó la responsabilidad de llevar el timón de una sesión plenaria que nunca hubiera querido presidir como presidenta en funciones. Aparcó como pudo los sentimientos, cogió aire y consiguió articular las frases con las que casi de una manera automática se desarrolló el pleno según estaba indicado en el orden del día. «Les pido ponernos de pie y guardar un minuto de silencio». Fueron las primeras palabras que pronunció Asenjo, sentada en su lugar, junto a Carmen Fernández y con el sillón vacío de Hernández a su izquierda».

Así arrancó a las 8,34 horas la sesión extraordinaria convocada antes de la apertura al público de la capilla ardiente que se instaló en el salón de actos del Palacio Provincial. Unos minutos antes el primer diputado que hizo acto de presencia en el salón de plenos fue el alcalde de Osorno, Miguel del Valle. Entró, se dirigió a su sillón y volvió sobre sus pasos para abandonar la bancada popular. Muy afectado prefirió esperar a que otros compañeros de grupo fueran accediendo, algo que tanto los diputados del PP, como los del PSOE y el de IU hicieron en un goteo continuo que demoró el inició da la sesión.

La presidenta en funciones destacó durante la lectura de la justificación de la Medalla de Oro de la Provincia la inteligencia y ejemplaridad «puesta al servicio de los intereses de los ciudadanos». También la eficacia de los servicios desempeñados «con auténtica devoción y celo» y el desprendimiento y generosidad en beneficio de la Provincia, «que forman parte de los factores para premiar a aquellas personas merecedoras de reconocimiento oficial, tal como recoge el Reglamento de Honores y Distinciones de la Diputación Provincial de Palencia».

Antes de la concesión de la Medalla los portavoces de los tres grupos políticos con representación en la Diputación tomaron la palabra. El primero en hacerlo fue el portavoz de IU, Félix Iglesias. Puso de relieve la vocación de servicio público que caracterizaba a Hernández. Recordó al fallecido presidente de la Diputación en las numerosas juntas de portavoces y plenos en los que coincidieron y agradeció que le diera la oportunidad de expresarse en democracia.

«El dolor que siento ahora es personal e intransferible», aseguró Iglesias. Segundos después el turno pasó al PSOE. Su portavoz, Jesús Guerrero, afirmó que la muerte de José María Hernández es una «pérdida humana y política muy grande». Añadió que «aún estamos reponiéndonos del impacto» y reconoció que es en estos momentos «cuando nos vienen imágenes de todo tipo de estos años en los que hemos compartido actos, reuniones, horas de trabajo». Para Guerrero la celebración del pleno extraordinario y la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia a José María Hernández «le hacen justicia por su trabajo, dedicación y constancia».

La ronda de intervenciones concluyó con el representante del Grupo Popular, Mario Granda. El portavoz y diputado de Hacienda, una de los pilares sobre los que Hernández ha sustentado su trabajo al frente de la Institución desde 2011 intervino como buenamente pudo. Las emociones se agolparon por momentos. Sentimientos encontrados los que experimentó Mario Granda en esos dos minutos de intervención, la más difícil en su ya dilatada carrera política.

Manifestó la intención de los populares de seguir los pasos que «Chema nos ha marcado. Seguiremos trabajando en su memoria y como él quería, todo para los pueblos, los alcaldes y sus vecinos».

Granda destacó de Hernández su gran preocupación por las personas y reconoció que impregnó a la Diputación de un sentido social y una atención personalizada que se comprometió a continuar.

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